Alexander Lowen

01 / 10 / 2018 | Personalidades
Alexander Lowen

Extracto de una entrevista realizada por Raplh Viana a Alexander Lowen,  Revista Uno Mismo, Julio de 1990, edición N° 85.

Ralph: ¿Quiere decir que en las sociedades ?civilizadas?, la pérdida de naturalidad está ligada a la pérdida de capacidad para expresarse libremente?

Lowen: Sí. Expresar los sentimientos: amor, tristeza, miedo, rabia, interés sexual, quiere decir auto-expresión. Mucha gente tiene tantos problemas para expresar sus sentimientos que llega al extremo de no sentirlos, no registrarlos. No quieren ver que están tristes, que tienen miedo, que sienten rabia. Cuando sentían eso eran todavía niños y eran castigados o criticados, o rechazados, y eso, claro, tiene que ver con la cultura. Un paso importante es ?poseerse?. Tener posesión de sí mismo es la marca de una persona saludable, que sabe lo que siente, sabe expresarse apropiadamente, hace que su vida progrese y consigue llegar cerca de quien ama. En la bioenergética también comenzamos, como Reich, con la respiración, estimulamos a la persona para que respire más hondo, enteramente. Con frecuencia, cuando las personas respiran profundo, aparecen espontáneamente los sentimientos. Muchas personas al comenzar a respirar, comienzan a llorar, o a sentir rabia. Estos sentimientos pueden ser expresados en la terapia. Nosotros también utilizamos ejercicios para abrir los sentimientos, las emociones.

Ralph: ¿El trabajo es acompañado de palabras?

Lowen: La mitad del tiempo. Cuando las personas llegan a los sentimientos, comienzan a verbalizar lo que sienten y a indagar y a profundizar el origen de sus sentimientos. La terapia es un proceso de descubrimiento de sí mismo. Los analistas intentan hacerlo a través de la asociación libre, pero eso es muy superficial, como el cuerpo es la persona, en la medida en que usted hace contacto con el cuerpo, siente a la persona profundamente. Dos propuestas teóricas aparecen en ese punto: una, que el inconsciente es aquella parte del cuerpo que no sentimos. Tenemos algunas partes del cuerpo que nunca sentiremos. A veces podemos sentir el corazón cuando nos apasionamos, por ejemplo; pero la mayoría de las veces no lo sentimos, no sentimos mucho la barriga, pero cuando nos enfermamos, la sentimos. No sentimos el funcionamiento de los riñones, de las glándulas endócrinas y varios otros órganos. Todo esto queda debajo del nivel de la consciencia. Naturalmente, la consciencia es un fenómeno de la superficie, porque ella se da en el límite del organismo con el mundo. Pero en la medida en que podemos sentir nuestros cuerpos, podemos  ahondar en el inconsciente. Y, cuando lo sentimientos se hacen fuertes, podemos sentir más profundamente y estar más en contacto con el cuerpo en sí.

Otra clave para comprender al ser humano es el concepto de espíritu como la fuerza en la persona que se mueve, en oposición a la fuerza externa que actúa en la persona para moverla. Por ejemplo, en el amor, usted no puede hacer sentir amor, este es un sentimiento suyo, que viene de su interior y que es un resultado de su corazón o de su espíritu que va hacia afuera para hacer contacto. Y esto es válido, para todas las emociones.

Usted no puede decidir tener rabia apretando un botón en el cerebro, o estar triste, o con miedo, esto no quiere decir que usted no use el cerebro, pero el cerebro funciona para darnos consciencia, no para programar la acción. Por ejemplo, en el Zen, el arquero no tiene como objetivo tirar la flecha sino dejar que eso se haga por si mismo. El problema con los hombres de hoy es que están programados y entonces pierden espontaneidad y habilidad para sentir intensamente y actuar naturalmente; pierden la gracia, se vuelven máquinas que producen y quedan con muy poco contacto verdadero con otras personas.

Ralph: En relación con la cultura, en tiempos de Freud la cuestión fundamental era la histeria y lo que vemos es hoy es que la cuestión predominante, el problema más frecuente es el del narcisismo. ¿ Podría hablarnos un poco sobre esto?.

Lowen: Para entender bien la diferencia, usted tiene que mirar cuidadosamente las dos culturas. En la época de Freud, la cultura era victoriana y, en ese tiempo, hablar de sexo en ese tiempo era un tabú. Para tener una idea en 1962, publique mi segundo libro ? ?Amor y Orgasmo? ? y las librerías tenían miedo de exponerlo, por su titulo. Mis clientes, cuando lo compraban, lo forraban para cubrir la portada. Esto le da una buena idea de cómo cambian las cosas. Lo que observamos es que en la época victoriana las personas también eran sexuales. La diferencia es que eso no era abierto,, todo estaba muy velado; por eso mismo estaba más cargado de sentimientos. Hoy el sexo es abierto, más libre, pero se perdió el sentimiento, inclusive la excitación sexual. El sexo quedo mas ?performático? (de performance, ligado al desempeño), mas machista. Esta es una cultura dominada por la imagen, por eso la llamamos narcisista. Esto es resultado de la influencia de los medios de comunicación, sin duda.

Otra diferencia entre las dos culturas es el tipo de trastorno físico que las personas tenían y tienen ahora. En la época de Freud, en el final del siglo XIX, la enfermedad típica era la tuberculosis y ahora es el cáncer. Hay una diferencia enorme entre una y otra; aquellas personas tenían sentimientos, pero estaban reprimidas; la represión paso, pero los sentimientos se perdieron, por esto las personas están muriendo de cáncer.

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